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Velocidad de crucero en Can Barça

El FC Barcelona ha puesto la directa con el objetivo de arrasar a sus rivales y conseguir los tres títulos que tiene en juego y no parece que tenga intención alguna de parar su progresión si nos atenemos a las sensaciones que está transmitiendo en las últimas semanas.

Y es que el equipo dirigido por Luis Enrique lleva un 2015 espectacular en todos los sentidos: en cuanto a juego, en cuanto a resultados y en cuanto a suficiencia. Después de aquella sonora derrota frente a la Real Sociedad, cuando parecía que la liga se ponía imposible y que sólo un milagro les podría meter en la pelea surgió ese punto de inflexión. Técnico y jugadores arrimaron el hombro y acabaron por dar con la tecla de un equipo que se ha plantado en la final de la Copa del Rey ganando todos los partidos a pesar de haber tenido rivales en frente como el Atlético de Madrid y el Villarreal, que se ha impuesto en quince de los dieciséis encuentros que ha disputado y que finalmente ha recuperado el liderato.

Pero, más allá del liderato están las sensaciones. Este FC Barcelona vuelve a jugar bien. Quizás, aunque sigue siendo un punto fundamental, no es tan pausado en la elaboración y sí más frenético en sus ataques. Podemos decir que le ha metido algo de Rock & Roll a su fútbol de música clásica, algo que ha despertado a algunos futbolistas. Piqué se está pareciendo al excelente central que deslumbró al mundo, Busquets está más fresco por las rotaciones y, consecuentemente, rinde más y mejor, Xavi ha sabido aceptar su rol y está sumando como el que más cuando le toca aparecer, Luis Suárez ha alcanzado el nivel esperado y ahora parece difícil que pueda parar, Neymar sigue creciendo a pasos agigantados y Messi…vuelve a ser Messi.

El astro argentino vuelve a desbordar con una facilidad pasmosa, a hacer que parezca fácil lo imposible, a asistir y a anotar sin control. Ya es pichichi junto a Cristiano Ronaldo y, sobre todo, se le vuelve a ver sonreír. Messi vuelve a ser feliz y el FC Barcelona lo nota de manera decisiva. Han cogido la velocidad de crucero y parece complicado que alguien les pueda parar. El Clásico, en la semana del partido frente al Manchester City, va a ser definitivo.

El Real Madrid no está en un buen momento y el FC Barcelona justo lo contrario. Tengo la sensación de que, a pesar de que quedarían muchos partidos por jugar aún, viendo el estado especialmente anímico de unos y otros, si el conjunto culé consigue la victoria esa distancia de cuatro puntos entre ambos puede resultar definitiva. Eso teniendo en cuenta que los culés ganen al Éibar en el partido ahora mismo más importante para las apuestas de Luis Enrique en Ipurúa.

En definitiva, lo que no ofrece discusión es que el FC Barcelona ha vuelto a enamorar con su juego y a ser tan determinante como hacía tiempo que no se le veía. Ahora el reto está en mantener el nivel. Veremos si lo consiguen.

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